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Autores Perdidos

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    De un momento a otro pase de tenerlo todo a sentirme vacía.
    Conocí a muchos hombres antes, con algunos solo crucé palabras y con otros me aventuré a formar recuerdos que mantuviéramos en común, sin embargo, jamás en la vida había llorado por alguien y menos porque las cosas llegarán a su fin.



    Es curioso, porque llevaba meses pensando en que a veces sería mejor estar separados pero cuando sucedió sentí que algo dentro de mi se destrozó, jamás voy a entender cómo de un segundo a otro todas las fuerzas y la convicción hacía no mostrarme débil se fue y las lágrimas querían brotar del gris de mis ojos...

    - Llorar es para débiles - me lo repito cada vez que las lágrimas quieren brotar y hacerme ver qué algo realmente me ha dolido en el alma, y está vez no fue la excepción. Llorar es una muestra de debilidad y no estoy dispuesta a ser débil por nada y mucho menos por nadie, o eso creí hasta hace unos momentos, cuando tomé por primera vez después de meses la pluma y el papel.

    Creí que tenía todo claro, que quizá sería la persona con quién podría pasar toda la vida, jamás me había sentido tan feliz y tan li re como me sentí con él. Compartí millones de risas, algunos enojos, momentos mágicos e incluso lágrimas cuando me encontraba destrozada y solo contaba con su compañía en el mundo. De hecho, en estos momentos no cuento con nadie, solo con la luna y con mis libretas donde acostumbraba a escribir textos de amor que me hacían feliz creyendo en qué son cosas que podrían suceder.

    Nunca creí estar tan vulnerable como en este momento, de un segundo a otro todo terminó y ahora, después de mucho tiempo no tengo a nadie, me he quedado sola y lo peor, me he quedado sin él.

    Quizá todo esto sea muy redundante, quizá todos pensamos que sería fácil volver a ser uno y ya no compartir la vida con alguien más pero está es la primera vez desde los 16 que me encuentro sola, sin nadie esperando por la oportunidad, y tengo miedo de comenzar a conocerme.

    Quería escribir esto para desahogarme y volver a abrir esos sobres con las miles de cartas que le hice al amor de mi vida, mientras platicaba con la luna, ella en el cielo y yo sentada en quien sabe que parte de mi habitación deseando conocer a la persona con la que pasaría el resto de mi vida, pero creo que es momento de dejar de buscarla y comenzar a buscarme, a saber que cosas me gustan, a saber que cosas pienso de cada situación, a volver a bailar en la habitación y levantarme cada mañana a meditar y preparar desayunos chidos para todos en mi casa, necesito saber quién soy y que es lo que quiero, a quien quiero y por qué, me hace falta tiempo para mí, para volver a escuchar musica, recuperar el tiempo perdido y sobretodo a convivir con quién soy o con quién fui porque a estas alturas de mi vida no sé ni qué significan mis sueños.

    Dejé por mucho tiempo que mi vida estuviera acompañada de alguien y realmente no me importaba cuando se terminaba su compañía, siempre había alguien más dispuesto a acompañarme, sin embargo, está vez es diferente y estoy dispuesta a acompañarme, sola, porque ahora que sé lo que duele el desamor no quiero pasar por eso nuevamente.

    Me encantaría que estuvieras leyendo esta carta, que sepas que te extraño cada noche, extraño tu risa, tus besos, tus abrazos y dormir calientitos, pero también quiero que sepas que te amo, porque es algo que dentro de poco no va a cambiar.

    En fin, esta carta creo que tiene miles de divagaciones, ideas revueltas y algunas lágrimas que corren la tinta de la hoja pero ahí está el sentimiento que tenía que descargar para poder seguir. Jamás había llorado por alguien y después llegaste a mi vida e hiciste que todo lo que había aprendido se fuera a la basura y me hiciste sentir cosas que creí que no existirían para mí y te agradezco por eso.

    Ahora solo queda escribirle a la luna cada noche, esperando encontrarme y si es posible volver a encontrarte en un futuro.
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    Me perdí tantas veces a lo largo de la vida, me perdí en la soledad, la oscuridad y ahora vago por esta habitación pequeña de una sola ventana que es tapada por las mil cartas que dejé pegadas para que ni una sola luz asome su alma hacía mi.

    Me he perdido tanto en mi, ya no sonrió por lo mismo y he abandonado todo el amor que tenía a esta pluma que me regalaste en una tarde cuando caminábamos por el callejoncito que nos lleva al pequeño café que visitamos cada noche de viernes después del trabajo, creí que esas ganas de escribir mil cuentos para ti perdurarian aún si tú no estabas, pero vaya equivocación, hoy no puedo siquiera ver un pequeño cuaderno con nuestro símbolo de atrapasueños, los pequeños que pintamos alrededor de las paredes de la habitación que un día compartimos.



    Entrar a este lugar y estar rodeada de recuerdos me duele más que cada foto impresa en cada carta que redactadas con pequeños poemas porque éramos una constante competencia por ver quién podía escribir algo más bello el uno del otro. Siempre ganas porque hacías lo posible para robarme suspiros y anular mis palabras con un poco del amor que llegaste a sentir por mi, entrar aquí carcome todo eso que alguna vez juramos sentir pero ya no está, se quedó en las cartas, en los mensajes, en las dedicatorias de mil libros que intercambiamos con la esperanza de que algún día nuestro hijos leyeran esas pequeñas frases de amor del uno hacía el otro, cuando nos amabamos e íbamos contra el mundo por algo que todos decían no podía ser.

    Ahora solo veo un cuarto vacío, oscuro que apenas recibe un rato de luz de luna por las noches, dónde lo único que se ve es mi silueta en aquel vestido blanco que me regalaste, caminar y sentarme en el mismo tapetito de bordados que hicimos entre los dos, el de color azul, y abrir tus cartas tan bonitas que siempre terminan en un "te amaré toda la vida". Este pequeño cuarto con la cama tendida y las paredes manchadas de olvido, el guardarropa a la mitad porque es muy grande sin tus cosas, sin ti y todo el amor que hacíamos aquí y en algunas ocasiones por otros sitios de este pequeño lugar.

    Quisiera enviarte de regreso las millones de promesas pero está claro que cartas mías no quieres, querido. Déjame decirte que está noche sufro como en ninguna otra por esta carta que te escribo porque todo me recuerda a ti.
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    ​Llevo tantos días deprimida, pensando en si todo esto es suficiente, si lo que hago es suficiente y si en algún momento podré llegar a ser feliz.

    Todos estos pensamientos han resurgido en mi mente después de saber que para ti soy más que un pequeño estorbo en la vida, sé cuándo lo único que hace tu presencia es interrumpir las cosas que haces y salir sobrando en conversaciones y momentos. Pero está bien, sé que en esta vida no existe una persona que esté dispuesta a estar conmigo siempre porque mi manera de ser los aburre constantemente y deciden marcharse, así pasó con la persona que más he amado en el mundo y así está pasando contigo.



    Los pensamientos de muerte y tristeza están regresando a mi, nunca debieron irse de mi mente, ellos han estado aquí a mi lado desde los ocho años y creí que siempre sería así está miserable vida carente de amor y felicidad, después lo conocí, posteriormente me rompió el corazón y reponerme de él, de su amor, de todo me ha costado más trabajo que reponerme de todas las enfermedades físicas, y luego llegaste tú y me hacías creer que el amor es bonito y que estaría bien intentarlo hasta encontrar a la persona indicada. Yo creo que solo te enamoras una vez en la vida, las demás ocasiones buscas a quién se parezca a esa persona que tanto amaste pero esa constante se rompe o al menos en esta ocasión sucedió. 

    Pero saber que haga lo que haga siempre seré el lastre que carga aquel que está conmigo es la culpa más grande que he tenido que cargar, me refiero, después de un tiempo ya solo es costumbre, no es querer y poco a poco, cuánto más te quiero, se acabó el sentimiento que tenías por mi y ahora solo sobro en tu mundo, en tu vida. Cada día se siente más, un poco más y llegará el punto en el que corrobore que el amor no se intenta y que solo existe un amor, si ya lo tuviste deberías dejar de buscar a alguien más y enfocarte en otras cosas.

    Tantos pensamientos rondan mi mente y sé que quizá nunca leas esto porque vaya, tu no eres de leer cosas sin sentido y menos que hablen sobre el como me siento realmente, pero a veces pienso que valdría más ser como siempre y que las cosas no importen, ahogarme en mis propios dolores y sufrimientos y por fuera siempre sonreír, ser aquella persona que únicamente habla con la luna porque disfruta más de su soledad que estar con alguien que en dos segundos te deja con las palabras en la boca y el corazón en el suelo... En cambio la luna y la soledad siempre se sientan y te cobijan para llorar un momento, para hacerte sentir acompañada, importante porque siempre estarán para ti en el momento preciso en el que decidas que las tristezas de las mil noches de pudrirte en tus insignificantes sentimientos, sean más grandes y decidas terminar con todo.

    En días como hoy quiero hacerlo, quisiera que las tristezas fueran tan solo un poco más grandes y tener el valor de volver a intentar terminar con todo esto que me ahoga cada día mucho más y que cada día me hace sentir más miserable, son en días como estos, con el cielo nublado y el aire gélido en qué el mismo universo me alienta a dejar solo una hoja con lágrimas sobrepuestas y así alguien quizá recuerde que la indiferencia penetra más que el mismo hielo de la Antártida al sostenerlo por un buen momento. Pero es inútil todo esto, miles de pensamientos pero sigue siendo más grande el que dice con una voz pequeña "inténtalo una última vez" pero quiero que está sea la última vez, no quiero más, de nada, de nadie, de mi, quisiera cerrar los ojos en estos momentos y llorar hasta desfallecer, hasta dejar de estorbar, hasta que alguien sienta aunque sea un pequeño gesto hacía mi, o quizá solo la muerte.

    La muerte que me llegó hace años y me dejó vagando en este mundo desgraciado, sufriendo cada día un poco más.
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    En algún momento te preguntaste cuando tus libros dejarían de tener dedicatorias bonitas, dónde alguien te recordaba que le bastaba con tan solo ver tu sonrisa para sentirse tan bien con la vida...

    Hace poco comencé a hurgar en esa caja de cosas viejas que guardo debajo de la cama, dónde se encuentran los bonitos recuerdos; fotos, boletos del cine, cartas pequeñas y mensajitos que nos escribíamos en pequeños post it's, están también los moñitos de los regalos que me diste y un sin fin de sentimientos que emanan en mi en estos momentos pero sobre todo en esta caja se encuentran las copias de esas pequeñas dedicatorias que anotadas en cada uno de los libros que me regalaste.



    Y aún llevo conmigo en foto, la mejor de todas, la que con tan solo mirar de reojo sé que provenía desde tu corazón, dónde decías que te encantaría pasar una vida conmigo pero que el destino juega sucio y quizá en algún momento debíamos separarnos y cada quien ver hacia adelante con lo que teníamos el uno del otro.
    También tengo ese pequeño atrapasueños porque incluso varias veces soñamos con una vida al lado del otro, una vida donde todo era felicidad mientras estuviéramos tomados de la mano; en el parque, la avenida, el mundo en general.

    Tu elegiste el color del forro de la cajita, es azul porque recuerdo que es tu color favorito y a mi me encantaba ver tu sonrisa al verla porque decías que era tan importante para ti el que estuviera representada del color que te encanta y a mi me encantaba que supieras que te amé como a nadie en el mundo y como jamás en el mundo alguien más podrá amarte.

    Este pequeño libro rosa que venía envuelto en un papel morado, con la dedicatoria más hermosa, aquel en el que incluso te disculpaste por no tener una buena letra, que realmente no importó nunca, ese pequeño libro hoy está frente a mi y nuevamente no sé si será buena idea tomarlo y volver a revivir aquellos momentos en los cuales las cartas de amor y los paseos románticos por las noches caminando bajo la luz de la luna eran el significado más puro del amor más lindo que podrá existir.

    Estoy nerviosa, mis manos comienzan a temblar, el libro cada vez está más cerca, en mi mente cruzan tantos recuerdos y aquella ocasión en el que me detuviste al caminar, me hiciste cerrar los ojos, me diste un delicado beso y  de pronto sentí algo en la mano, envuelto en papel rugoso, abrí los ojos, era aquel libro que tanto esperé por mucho tiempo, el que vimos en el anaquel más alto de toda la librería y me le quedaba viendo fijamente porque sabía que nunca lo alcanzaría e hiciste como si hubieras ignorado todo eso... ¿Cómo supiste que quería ese libro? - Siempre sé lo que quieres - fue tu respuesta, y ese día lo demostraste con tan solo un simple momento hiciste que algo se quedará en mi mente y en mi alma para toda la vida y ahora en esta pequeña cajita que ambos armamos y espero que aún tengas la tuya, con aquellos recuerdos, fotos, llaveros y collares, con todo lo que representaba este amor.

    Y aún sin tomar el libro, sé que quizá lo que necesito en la vida es leer por última vez esa dedicatoria tan tuya, tan nuestra, esa que ya me sé de memoria, esa dónde juraste que la forma en que me amabas era de manera infinita y que era yo el amor de tu vida, quizá necesito leer una vez más aquella carta escrita en la primer página del libro más inesperado y que de amor trágico trata.

    Tomar el libro entre mis manos se siente extraño, una ausencia, una soledad inigualable, probablemente es porque a ratos te extraño o nomás cuando me asomo a este pequeño rincón de nostalgias... El libro se quedará un tiempo más aquí, seguirá en la oscuridad, aún no es momento de recitar tus palabras que viven ya en mi mente, aún quiero tener la incertidumbre de si en el momento en que lea todo ese pequeño poema, te acordarás de mi.
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    Se sintió en mi un gran estruendo, como si la noche se encargará de comerme viva, de silenciar hasta mi más profundo pensamiento, me sentí carcomida, ahogada y aún peor, muerta en vida.

    Quizá la noche llene los corazones de los amantes pero cada segundo en su oscuridad me recuerda las tragedias de septiembre en las que miles de personas cayeron en tus manos. Quizá con este relato parezca ante los ojos de millones que hablo de un asesino pero créeme cuando te digo que es algo peor.


    ¿Haz sentido como mueres día a día? Cómo si tu último suspiro lo pudieras percibir únicamente poniendo un pequeño espejo frente a tu boca y tú último aliento delatara que ya no puedes más, que ya te estás dando por vencida. Exactamente ese horror sentía yo y cada día comenzaba a hacerse más grande, los vasos de agua que acercaban a mi mesa no eran suficientes, no me daba ni sed... En un momento creí que si quizá con mi último suspiro recobraba la alegría de la vida y tuviera el valor de regalarme una sonrisa ante este infierno, lo podría lograr, saldría de esta y la gente volvería a estar feliz por ver quién era antes.

    Los pensamientos cada noche retumban en mi mente, algunos de ellos se empeñan en verme caer y cuando por fin un rayo de esperanza parece asomarse todo ese tornado de sombras se apoderan de la poca esperanza que llegaba a mi. Quién diría que con tan solo una pequeña idea puedes acabar con tu vida...

    Hace tiempo cada noche, en este mismo cuarto donde lo único que se ve es la sombra que genera mi pequeña lámpara en forma de barquillo, me encontraba cada noche frente al espejo, me miraba a los ojos y tan fingida y triste me sentaba en el suelo sin despegar la vista, me recorría el cuerpo y veía lo que hoy todo el mundo ve pero que yo quiero destruir, la imagen de esa pobre y débil, quién llora porque no puede ser quien quiere ser, porque la perfección está lejos de ella, la perfección se esconde tras tanta piel. Ponía mis manos sobre mi abdomen y sentía unas inmensas ganas de llorar, solo recuerdo lágrimas caminando por mis mejillas hasta caer a mis piernas y humedecerlas tan solo un poco para percatarme de lo patética que me veía tirada en el suelo sin hacer algo por mi.

    Decidí levantarme y "volar", los siguientes meses se volvieron de dolor y de angustia porque cada noche después de que las luces de la ciudad se apagaran la pequeña luz de mi celular se encendía y buscaba la manera de eliminar calorías, de beber agua en exceso y calar las angustias, buscaba la forma de brillar, de ser perfecta. Hubo noches en los que me sentía sola pero encontré a una amiga, tan parecida a mi, sus pequeños huesos se notaban cuando se sentaba y el aire le calaba en el alma como el frío a mi en los huesos.

    "Comparte la perfección con el mundo" cada noche, cada pensamiento iniciaba igual, cada tormento comenzaba de la misma manera y sabía que debía hacerlo porque la perfección solo se logra muriendo. Y me encargué con el paso del tiempo de romantizarle la muerte a todas aquellas que como yo sé sentían tan feas y deprimidas, porque si yo debía de morir para poder volar, ellas debían morir conmigo.

    "La perfección no existe" era mi pequeño rayo de esperanza que cada noche se apagaba y se desvanecía con el viento que volaba las cortinas de mi habitación, yo sabía en el fondo que era así, porque la perfección solo se alcanza al morir y yo aún no quiero hacerlo, no estoy lista para volar.

    Por eso estoy aquí, escribiéndote para que te salves y no vueles, para que no te pierdas en las calamidades profundas de la noche, porque ella no es tu amiga, lo que quiere es sellar tu fin, es verte morir.
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    Llevo escribiendo en cautiverio, en una pequeña alfombra de color azul, cada noche triste de verano, cada noche en la que me vienes a la mente... 

    Cada día desde siempre, me ha gustado tomar lápiz y papel o portaminas y papel para escribir mil relatos que creía no significaban nada porque únicamente vives en mis sueños y un día apareciste para robarme alientos y sonrisas, para hacerme vivir cada momento como si fuese el último (como dicen las canciones), llegaste a mi lado para hacerme ver la noche de diferente manera, para que cada tacita de café me recordara a tu mirada y no precisamente por el color de tus ojos, sino por la calidez que expresas cada noche cuando antes de dormir me veías fijamente.

    Ahora ya no estás conmigo, ya no vivo contigo, en tu corazón, me refiero, ya no hago presencia en tus días más bellos pero tú sigues siendo el dueño de cada uno de los mejores sueños, como aquella vez que me diste ese pequeño dije bajo un hermoso árbol y juraste que estaríamos juntos, y eso hacemos, quizá de forma distanciada pero se aprende que mientras veamos la misma luna tenemos la seguridad de estar cerca.

    Ahora he vuelto a aquellos viejos tiempos en los que mi único refugio de emociones se encuentra en el suelo, a lado de aquella pequeña silueta donde estaba esa alfombrita que tiraste porque decías que ya no necesitaría, y compre muchos portaminas porque eran parte de una colección que creí que jamás usaría y a cada color le di un estado de emoción diferente, de esas que provocabas cada que te veía, y aún así sigo usando el mismo lapicero color rosa palo que tenía desde que te soñé por primera vez, escribiendo en hojas viejas y algunas que encontré por ahí, usando hojas de color y dibujando postales porque cada noche se escribe una carta nueva, cada noche el cielo ruega porque tomé el valor de agarrar ese sobre con mil timbres en él y lo deposite en el buzón que está cruzando la calle y puedas leerla y regreses para que pueda olvidar esos ridículos portaminas, pero no sucederá.

    Cada noche guardo un nuevo sobresito, a veces azul, otras blanco e incluso han habido sobresitos negros, en donde está escrita tú dirección y tu nombre, donde tienen un bonito timbre en la parte superior izquierda y un sello en forma de luna que siempre te platiqué que usaría solo para escribirle mil cartas a la luna, pero ahora estoy aquí escribiéndote, usando ese sello en alguien que amo más que a la luna, pensando en las cartas que le escribo siempre al amor de mi vida y si en algún momento deberías leerlas o simplemente que mueran a mi lado como un recuerdo de algo que no ha sido pero que nuestros sueños ya es... 
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    Llegó la lluvia nuevamente, pero está se sentía tan triste, tan diferente, se sentía fría como aquel día en que por última vez nos vimos para simplemente decirnos adiós y ahora cada que la melancolía vuelve a mi, viene acompañada de una severa capa de lágrimas que ruedan por mis mejillas y me hacen recordar que siempre vas a doler, como dolerá nuestra historia a la lluvia, a la luna, a mi alma.



    Recuerdo aquellas noches juntos en la cama cuando hablábamos de cómo había estado nuestro día y de lo bien que se sentía estar juntos, y me prometiste miles de veces que te quedarías a mi lado y que veríamos danzar las hojas en verano y caminariamos sobre la nieve todos los inviernos, que recuerdos tan llenos de promesas que aún sigo ingenuamente esperando a que vuelvas y las cumplas.

    Estoy aquí, como de costumbre, bajo mi ventana, bajo la sombra de la noche que me dice que ya no debo esperarte ni llorar a tu memoria, estoy aquí, viendo pasar ese pequeño y angosto río que recubre las calles y se lleva todo a su paso, y me gustaría que se encargara de llevar mi dolor con él y por una vez después de tanto tiempo poder sonreír, sentir que estar sin ti me hace bien... Pero las cosas no son así, desde que te fuiste sonriendo y juraste volver, te he esperado justo donde me dijiste que te encontraría nuevamente, sigo aquí como un niño esperando a que la vida lo sorprenda, y la única diferencia es que a pesar de haber vivido tanto contigo sé que no regresarás pero mi mente no quiere creerlo, me dice que siga observando pues en algún momento llegarás empapada con esos ojos color ámbar y tu sonrisa que me roba el sueño, que me roba la calma y la lluvia desatada por fin tendrá la calma que tanto quiere y cesará pues mis lágrimas también lo harán.

    Y aquí sigo, abrazando esa foto donde tú y yo nos dábamos nuestro primer beso, dónde juramos una vida complementandonos, y volteo y lo único que encuentro es el mismo triste escenario que me golpea desde aquella triste noche de verano, cómo esta noche y como las siguientes vidas. Pero quiero pensar que todo esto es pasajero y que en algún momento cuando la lluvia deje de soñar, llegarás a mi lado pues siento que ahora lo único que buscas es cubrirte de la tormenta y ver cómo poder escapar de ella y volver a mí, o quizá debería de ser yo quien vaya a rescatarte de esta noche, de estas falsas ilusiones y traerte de nuevo conmigo, a la vida, al amor y así podamos volver a ser felices.
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    Hace tiempo no veía esta escena, la noche, el cantar de los grillos, la ausencia de estrellas, el cielo llorando sus penas a nuestros ojos con el fin de que lo consolemos, lo escuchemos, lo sintamos.

    Hace tanto no me detenía a escucharla, su magnificencia, su crujir, a ver con detenimiento su fuerza y a serenarme con su calma, a oler el enervante contexto que trae su paso; destacando el olor de las flores, profundizando el de la tierra, y es que es escribir a ciegas, escribir sintiendo, escribir su llanto y sufrir su melancolía que penetra en lo más profundo del ser, con su aire tan frío que puedes sentir tus amores pasados y sufrir los futuros, todos en una sola noche.

    Hace tiempo no me detenía a sentir, a ver, a amar, como la luna ama al sol, como el cielo a la tierra y como la lluvia a tus tristezas y las ama tanto que las siente, la vive y por eso llora, tan descontroladamente que lo único que puedes hacer es llorar con ella y ayudar en este pesar de melancolía. Y a causa de ella es que he pasado mis días junto a la leña, llorando por algo que compartí a la luna pero que hasta el cielo pudo sentirlo y fue tanto el dolor que ahora me encuentro observándote y deleitándome contigo a través de mi ventana, llorando por un pasado que también aquejas.

    Es que este llanto es tan distinto, no es quieto o sereno, no es de amor o de gracia, es de sufrimiento, de separación, de abandono, de ese miedo; como el que yo siento cada vez que conozco a alguien que quiero, sea de amores o amistades, pero esta lluvia me sabe a él y a mi en un pasado incierto, con un futuro inexistente.

    Ahora me duele todo esto, me duele esta noche, este frío, esta oscuridad, me duele su olvido, su crujir, su melancolía que me recuerda a cada una de mis noches tristes. sin embargo, la diferencia de hoy es que ella es quien llora esta noche y no yo.


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    ¿Dónde quedaron esas ganas de intentarlo nuevamente? Esa felicidad que sentíamos en un principio, esos deseos de volver a ser uno, de ser felices juntos, de amarnos...

    ¿Dónde quedaron esos planes y sueños que se compartían el uno con el otro? Las promesas que al final se las llevó el viento, esas ideas de volvernos viejos, tomados de la mano y caminando juntos por todo el mundo sonriendo a las adversidades y demostrando que tú y yo somos el uno para el otro.

    De pronto todo se volvió pequeño, tan vacío, tan lejano e imposible que la ilusiones comenzaron a desvanecerse, como tus besos que se van junto con la luna, cada noche, prometiendo una mentira de que tal vez mañana volverás por última vez.

    El amor se acabo, tan mágicamente que la paradoja es que al amor no termina, tan solo cambia, cambia tan repentino que se vuelve algo momentáneo, que cambia tan rápido de cama, de besos y finge nunca haber sucedido. Eso es amor o tú amor.

    Jamás supiste disimular ninguno de tus sentimientos, tus palabras, pues tus gestos te delatan cada vez que algo sale mal, cuando todo es el final.

    Sé que jamás ha sido tu intensión o que al menos jamás lo fue; romperme el corazón, pero sabíamos que esto fue por los dos. Pero ven y dime, esto es tan fácil que se puede dejar pasar como si jamás hubiese sucedido, ven y dime que es lo que piensas y si es que aceptas esta realidad.
    Ahora todo se ha vuelto tan vacío, tan pequeño, tan tú, tan desamor.

    - "Se acabó" - y por fin pude marcharme hacía mi destino.


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    Quizá no todas las personas podemos ver la vida de la misma manera, para muchos, la vida puedes estar colmada de alegrías, para otros de tristezas, pero sea de la forma que sea, nuestro destino es la muerte y ahí no importará si viviste triste o alegre, importará que hiciste por los demás, por ti, si fueron alegrías buenas o te perdiste en los placeres que abundan en el mundo por querer "experimentar" algo que ya haz hecho y crees desconocer.

    He aprendido en este tiempo que es innecesario caerse con la misma piedra con la que tropezamos en otras épocas, que se puede ser feliz ayudando a quien lo requiere, creando, conociendo y estudiando.

    No existe una clave para la felicidad, al igual que para el amor, pero si hacemos algo bueno y esto nos causa satisfacción, créeme que haz conseguido la felicidad más sincera y eso vale más que cualquier cosa en la vida.

    Hay cosas que a lo largo de la vida el hombre va buscando: el misterio de la vida, el amor, la felicidad y no se ha dado cuenta que son cosas que ya saben, que ya tienen y conocen, pues viven dentro de nosotros y estamos en esa precisa sintonía en el momento adecuado, lo único que hace falta es abrir los ojos y comenzar a sentirla.

    Y por otra parte están las personas tristes, las personas que viven en un estado también necesario; pero que a diferencia de los demás nos vuelve realistas y nos hace poner los pies sobre la tierra; pero que a fin de cuenta, vivir es de las cosas más bellas que hay y si bien se debe disfrutar, la forma de hacerlo no es la que hoy en día conocemos, ya que al paso que vamos, la muerte será el peor castigo y ahí es cuando te arrepentirás del camino que elegiste.

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    No has sentido miedo, de ese que da de la nada pero significa todo. Jamás había sentido algo parecido hasta que regresaste a mi vida, desde que volviste a mi no he dejado de sentir esa pequeña inseguridad de sí esto es real o quizá sea algo pasajero. No he dejado de sentirme de esta manera, sentir que en cualquier momento algo que se diga terminará con todo, o el simple hecho del tiempo se encargará de ello, la inseguridad no es algo común en mí, sin embargo, es algo que ahora me invade, mañana, día y noche, ¿por qué? ¿Acaso no seré capaz de soportar tu partida nuevamente? Quizá sí, quizá no lo soportare más, quizá esta sea la última oportunidad y lo sé, inconscientemente, lo sé.  Jamás supe lo que era emocionarse por alguien y menos llegar al grado de estar nerviosa por saber que estaría cerca de él, nuevamente, y es que día con día veo pasar tanta gente a mi lado, enfrente de mí y ninguna significa ni un poco de lo que tú significas para mi, veo pasar cada minuto mucha más, veo que probablemente tú vas con ellos siguiendo tu camino, alejandote y dejándome atrás.

    Siento nervios cada que pienso en ti y quizá solo te veré en sueños junto a mi, esos sueños que valen más que una realidad sin control, un amor no correspondido y… y no hay nada más que decir; te necesito junto a mi.
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    Algunas veces en la vida me he hecho a la idea de que sí olvidará el pasado todo podría ser mejor, no habría momentos tristes, por ende no existirían los momentos felices, los instantes de paz y no habría conocido el amor.
    Cada cosa fue buena en su momento, pero es mejor dejarlo en el pasado, en el abandono, para poder olvidar todo e iniciar en el fin.

    A los largo de mi vida callé repetidas ocasiones, superé ciertas circunstancias y gracias a eso comprendí que quiero olvidar todo. Que sí hubiese aprendido primero a perdonar antes que amar, tal vez todo sería diferente, quizá no estuviera la noche de hoy escribiendo para olvidar todos y cada uno de mis recuerdos.

    Quizá, sí hubiese sabido que desde la primer lágrima nada sería lo mismo, hubiese arriesgado millones de veces para fracasar miles de estas y seguir en pie.

    Pero ha pasado tanto tiempo que creo prudente dejar ir todo hoy y no esperar a mi lecho de muerte.

    En algún momento recuerdo todos esos sueños, recuerdo esas melodías y esas risas que compartí con muchas personas en mi vida, sin embargo, también recuerdo como una a una iban desapareciendo de mi vida para posteriormente terminar aquí, escribiendo en un vacío, en una noche.

    Por eso, el día de hoy decidí tomarme este brebaje para olvidar cada uno de mis recuerdos, para llorarle a mis memorias y decirle adiós a todas y cada una de las personas que alguna vez en la vida conocí, olvidar todo y olvidarlo a él.
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