Dicen que el corazón quiere lo que no puede tener.
Asà que supongo que tu mano y la mÃa jamás se encontrarán, y es que a veces por más que uno trate jamás podrá ser como espera.
Asà que sólo me quedaré con el corazón en la mano un tanto roto y vacÃo para poder ahogar mis penas, si tan solo fueras capaz de ver todo lo que sufro ante tu ausencia, sé que reconsiderarÃas un poco y verÃas que puedo darte todo.
Robaste mis libros, mis poemas y escritos para lograr apagar mi amor por ti.
Lo único que lograste fue arder en mis ojos, causando un estruendo en mi.
Tu eres esos truenos que estremecen por las noches, aquellos que se sienten hasta en las venas, eres aquella que me hace sentir de mil manera únicamente cuando estás cerca.
Me haces sentir morir, sin ti.
Ya no puedo oÃrte gritar mi nombre de mil maneras.
Ya no puedo sentir tu aliento en mi cuello por las mañanas.
¿Acaso estoy perdiendo el juicio?
No me gusta todo esto, estar sin ti y creer que aún estas ahÃ.
¿Acaso todo este amor sólo vive en mis recuerdos?
Un dÃa soñé que regresabas a besarme en los labios.
Pero regresaste a terminar con esto, conmigo.
Ahora escucho tu voz en la oscuridad, en la luz, y cada que puedo tener una pequeña vista a tus ojos todo se ilumina, tú eres quien alumbra mis penas, pues tú eres quien tiene el arma para romper mi corazón las veces que quiera.
Aparentemente te gusta comer mis alegrÃas, siempre llegas a matarme de tristezas, contaminarme con tus besos y envenenarme con eso que tanto quiero que es tu amor.
